Día 29

10:00 horas

Amanecemos con una sensación rara en el cuerpo. Hoy no es un día como los últimos 28 anteriores y eso se nota.
De entrada ya ni somos 7, nos levantamos y Diego ya se ha ido para coger el autobús (buen viaje y buena vida amigo).
Hoy, aunque tenemos un día largo por delante, no tenemos ni prisa. Durante todo este mes, el objetivo de cada mañana al despertarnos era (además de conseguir un puesto en el baño) ponernos en marcha lo antes posible para ver que nos deparaba ese día la calle, la música y la ciudad en la que nos encontráramos. Sin embargo, hoy la cosa es distinta. No es que no tengamos ganas de volver a casa y reencontrarnos con nuestra gente, pero lo cierto es que ya estamos muy hechos a la rutina de la gira y casi que nos sale de manera automática el ritual que se viene dando este último mes a diario, con lo que el hecho de que se acabe, aún sabiéndolo, nos pilla así como de sorpresa.

12:30 horas

Dejamos la casa previa supervisión del dueño que quiere comprobar que todo esté en orden para devolvernos la fianza. Somos unos niños “mu güenos” y no hemos roto casi nada jejeje, por lo que nos devuelven nuestra fianza y nos ponemos camino a Vitoria.

14:00 horas

Llegamos a la calle “cuchillerías” justo a la hora del vermú. Está hasta arriba de gente y algunos de los que andan por ahí ya nos conocen del domingo anterior. Nos ponemos en el mismo sitio que hace una semana y el resultado vuelve a ser bastante bueno. Después de un par de pases sacamos para cubrir los gastos de comida y gasolina del viaje de vuelta.

16:30 horas

Nos comemos unos bocatas riquísimos y Jesús nos lleva a tomar café a un sitio donde nos promete que vamos a flipar cuando lo probemos. No le faltaba razón, joder cómo estaba el café, impresionante.
Con ese buen sabor de boca (esta vez más cierto que nunca) nos vamos para nuestra querida furgo para seguir con los últimos 530 kilómetros de la gira.

20:00 horas

Penúltima parada en Salamanca para dejar a Derek y volver (y ya no sabemos cuantas veces van con esta) a echarle líquido anticongelante a la furgoneta.
Cada vez somos menos y cada vez se hace más real la sensación de que esto realmente se está acabando.
Seguimos viaje los cinco que vamos para Cáceres.

23:00 horas

Y el viaje llegó a su fin. Llegada a Cáceres. Paradas para ir dejando a cada uno en su sitio. Abrazos de despedida y último etapa cumplida de este tour de un mes que nos ha cambiado la vida a todos.

(Eso sí, el blog no acaba aquí, haremos una última entrada mañana de agradecimientos y despedidas)

Día 28

10:00 horas

Cuesta un poco bastante despertarse y ponerse en marcha después de la energía que soltamos ayer tanto tocando primero como bailando después.
Aún así, como los pedazos de profesionales que somos jejeje, en poco más de dos horas estamos saliendo de casa para volver al mismo sitio donde tocamos ayer: “la catedral del buen pastor”

12:30 horas

Realmente nos han asignado para hoy sábado un puesto en la playa de ondarrieta, a tomar por saco del centro y donde no nos van a escuchar ni las gaviotas. Si todavía el día estuviese soleado nos plantearíamos ir allí a probar, pero realmente es tan absurdo hacerlo con la que está cayendo que decidimos tentar a la suerte (y a las leyes) y volver a tocar al lado de la catedral.
Ayer, al principio del día, nos planteamos ir a tocar a Zarauz si el día no se daba bien ya que es absurdo hacer lo que hicimos el jueves y estar tocando para nadie. Pero por suerte ayer salió muy bien todo y seguro que hoy el resultado es parecido.

La idea es tocar dos horas seguidas, haciendo alguna parada en la mitad, para no saturarnos mucho nosotros ni a la gente que pudiera habernos visto u oído ayer desde los balcones, bares o que pasaran por allí.

Hemos metido en el repertorio el mítico “oh when the saints” e incluso durante una parte de la canción dejamos de tocar y cantamos el estribillo con el público. Funciona muy bien.
Aunque hoy es el penúltimo día de la gira, realmente lo enfocamos como si fuera el último (ya que mañana toca viaje de vuelta previa parada en Vitoria para tocar y sacar gastos de comida y gasolina) y nos dejamos hasta la última gotita de sudor y energía que nos queda en cada pase que damos.

14:30 horas

Vuelta a casa. Ritual habitual de comida, siesta y posterior desgana para volver a ponernos en marcha.

17:30 horas

Como estamos haciendo ya un poco lo que queremos (con respecto a la normativa queremos decir), nos vamos un poquito antes de lo normal para volver a tocar en la plaza de la catedral, en los soportales, y hacer un último pase de gira en todo el centro de la ciudad.

Los pases en la plaza se vuelven a dar bastante bien aunque un poco peor que ayer. Es raro, porque a pesar de que es Sábado, se ve menos gente por las calles que en los días previos, lo cual obviamente también nos afecta a nosotros.

20:00 horas

Acabamos un pase en los soportales (vuelve a estar lloviendo) y todos nos miramos y notamos las ganas que tenemos de hacer un último pase a muerte en el bulevar, en el centro de la ciudad donde en años anteriores tocamos y flipábamos viendo como nos rodeaba una cantidad increible de gente.
Tras un rato de deliberación, la opción de tocar sale como ganadora y vamos para allá, que sea lo que dios quiera.

21:00 horas

Llegamos al sitio, ya hay bastante gente pasando cerca nuestra que se para preguntándose que van a hacer estos 6 personajes con tanto instrumento. Sacamos los saxos, el bajo y el cajón de sus fundas y empezamos a tocar. No llevaríamos ni 20 segundos tocando cuando aparece por un lateral de la plaza donde estamos una pareja de la policía.
A partir de ahora (y más estando la normativa como está) deberían enseñar en el conservatorio como ser capaz de soplar un saxofón cuando, y perdón por la expresión, tienes los huevos de corbata apretándote de tal manera que casi no te sale ni el aire. Así podemos describir de la mejor manera cómo fue ese momento.
Seguimos tocando mientras por el rabillo del ojo observábamos los movimientos de la policía. Se dirigían hacía donde estábamos (ya nos temíamos lo peor claro está) y en la mitad del camino se paran, colocan un par de bolardos en el suelo para cerrar el trafico a una calle, y sin ni siquiera mirarnos, se van por donde han venido.
Después de eso, nos miramos todos con sonrisa nerviosa (a todo esto nadie dejó de tocar ni por un segundo ni equivocó una sola nota) y mucho más relajados, seguimos tocando en lo que sería un pase espectacular.

Si antes hablamos de unas 200 personas alrededor nuestra, ahora no podríamos ni siquiera aventurarnos a decir una cifra (intentar contarlo vosotros si queréis cuando veáis las fotos). Lo único que podemos decir es que había muchísima gente, tanta como cabían alrededor, dejando apenas hueco para que pasara la gente que caminaba por la calle y formando como 6 ó 7 filas detrás de la que estaba más adelantada; impresionante la imagen.
El pase salió de sobresaliente. Nosotros no pudimos tocar mejor, con más ganas y más felicidad en nuestros cuerpos. Nos merecíamos poder disfrutar de algo así en San Sebastián, y el universo una vez más nos recompensó el esfuerzo con creces.
La gente se entregó desde el primer momento, hubo mucho espontáneo que nos hizo (para bien) sorprendernos a nosotros mismos y tener que re adaptar el número a cosas que pasaban (esa es la magia de tocar en la calle que tanto nos gusta) y no esperábamos. La gente aplaudió a rabiar durante y al acabar el pase. Se vendieron casi todos los cds durante el show y flipamos hasta tal punto que mandamos a Jesús a ir a por más cds a la furgo durante el último tema (ahí nos dejamos llevar un poco por la emoción porque ya estábamos casi acabando y la furgo estaba bastante lejos, con lo que no le iba a dar tiempo ni de coña. Pero él, fruto de la misma sensación que nosotros por ver lo que estaba pasando, corrió sin pensárselo y volvió al rato con una caja de cds entera que ya valió para poco. Sarna con gusto no pica jejeje).

Exhaustos pero súper contentos, nos abrazamos al terminar el show conscientes de que se terminaba de la mejor manera esta pedazo de gira que nos estamos pegando.

23:00 horas

La idea era ir a cenar a casa y volver para el concierto de las 12, pero va a estar complicado. Tardamos un buen rato en encontrar aparcamiento, tenemos que hacer algo de cena, y además mañana tenemos por delante un día muy largo; con un viaje de 700 kilómetros más una parada en Vitoria (donde hay fiestas por el día de Santiago) para tocar y cubrir los gastos del día.
Como estamos muy contentos y no hay necesidad de forzar más la máquina, nos quedamos en casa cenando tranquilos, charlando y organizando el viaje de mañana, además de despidiéndonos de Diego que se va directo desde aquí a Madrid en tren a las 10 de la mañana.

Día 27

10:00 horas

Una de las pocas cosas buenas que tiene la nueva regulación para artistas de calle de San Sebastián es, que como te ponen un horario y solo te dejan tocar de 12 a 2 por las mañanas, no tenemos que madrugar mucho para ir a coger sitio.

12:00 horas

Hoy estamos de suerte (comparándolo con el día de ayer) y el sitio que nos han asignado para está bastante mejor situado y concurrido de gente. Además tenemos un parking justo al lado de la plaza donde tocamos por lo que vamos a tiro echo y no tardamos mucho en estar tocando encima de la plaquita con el número 26.
Los ánimos están un poco contrariados, ya que si bien es cierto que el sitio es mejor, aún se sigue alejando mucho de tocar en la concha o en el bulevar, los lugares donde veníamos tocando estos últimos cinco años y que tanto nos hicieron enamorarnos de esta ciudad y de las sensaciones que te llevas al tocar aquí.
De nuevo hoy el día ha salido súper lluvioso, y nos metemos debajo de unos soportales que están cerca de la plaza, esperemos no tener problemas por alejarnos de nuestra querida “plaquita” ya que en teoría todo lo que sea tocar fuera de ahí es un delito.
La mañana transcurre sin ningún incidente. Dentro de los soportales el sonido es muy poderoso y antes de acabar el primer tema congregamos un corro de unas 200 personas (contando así como la policía en las manifestaciones jejeje) alrededor nuestra.
Se salva muy bien la mañana y nos vamos con mejor cara que ayer a casa a comer y descansar un rato para volver a tocar esta tarde de 6 a 8, horario que nos han concedido para las tardes.

15:00 horas

Hoy tocan lentejas de menú, y la verdad que con este tiempo otoñal que tenemos aquí arriba sientan aún mejor. Con los estómagos bien contentos, nos vamos a dormir la siesta para volver al trabajo con fuerza.

18:00 horas

La lluvia ha parado un rato y podemos tocar en la plaza, fuera de los soportales. El sitio tiene mucho encanto la verdad. Tocamos debajo de uno de los laterales de la catedral de “el buen pastor” y por primera vez en lo que va de gira (y no sé si en nuestra vida también) se forman corros de 360 grados que nos arropan y rodean por completo.
Se dan muy bien los pases, fruto también de poder tocar tranquilos y con la energía puesta en lo que hay que tenerla, en tocar, y no en estar pendiente de si aparecerá la policía para decirnos que paremos, multarnos o requisarnos los instrumentos.
Después de varios pases donde la gente baila, acompaña con palmas los temas, se nos unen varios espontáneos (muy habituales a lo largo de toda la gira) y recibimos mil felicitaciones y ovaciones (sobretodo cuando explicamos la situación que ha provocado el ayuntamiento de Donostia y el hecho de ser un delito lo que estamos haciendo), recogemos todo a las 8 en punto, y nos vamos a casa a cenar que esta noche toca concierto grande en el escenario de la playa.

22:00 horas

Cenita, ducha, partidas a los dardos (tenemos una diana en la cocina de la casa) acompañadas de alguna que otra cervecita, y nos preparamos para ver un concierto que promete muchísimo; “snarky puppy”.

23:55 horas

Ni un minuto más tarde comienza uno de los mejores (o el mejor según las palabras de algunos) espectáculos musicales que hemos visto en nuestras vidas.
9 músicos sobre el escenario, sección de vientos, cuatro teclados, batería, percusión, voces, coros…una autentica pasada de banda que nos deja a todos con la boca abierta durante las casi dos horas que dura el concierto.
Como flotando por lo que acabamos de ver, salimos de la playa para ver si hay algún concierto o jam que merezca la pena antes de irnos a casa.

03:00 horas

Tras dar varias vueltas buscando, nos damos cuenta de que lo mejor de la noche ya ha ocurrido, y que la mejor idea es irse a casa a digerir lo que acabamos de ver y descansar para seguir tocando mañana, penúltimo día de la gira.

Día 26

09:00 horas

Debido a la obligación de mover el coche, y a las muchas ganas que todos tenemos de tocar aquí, hoy sí que logramos ponernos en marcha con relativa rapidez. En menos de una hora y media desde que nos levantamos (todo un record para nosotros) conseguimos ponernos en marcha.

11:00 horas

Como solemos hacer el primer día que llegamos a un sitio donde nos vamos a quedar varios días, Jesús nos deja en la zona donde queremos tocar mientras que él se va a hacer compra y a cocinar para los próximos días.

Apenas arrancamos a tocar cuando viene una pareja de policía y, esperando a que acabemos el tema que estamos tocando en esos momentos, algo de agradecer y que no siempre pasa, nos pide el permiso para tocar en la calle. Él cual hemos solicitado pero aún no tenemos.

El tema de los permisos para tocar en san Sebastián es algo que, hasta ahora, nunca había sido un problema ya que durante estos años, no existía más regulación y organización al respecto que la de los propios músicos y artistas. Sin embargo, este año la cosa ha cambiado y mucho.

Ahora necesitas pedir un permiso y un funcionario del ayuntamiento te asigna un lugar dentro de un mapa con 42 puntos confeccionado específicamente a tal respecto. El problema está en que en dicho mapa, hay lugares muy buenos, regulares y horribles para tocar, y que a las bandas de más de cuatro miembros solo le corresponden cinco de esos 42 lugares y todos menos uno son de los que denominamos horribles. Así la cosa, nos dicen que esta mañana no podemos seguir tocando y que se nos asignará un punto para tocar esta tarde.

Con el bajón en el cuerpo, llamamos a Jesús para que venga a buscarnos e ir a comer a casa.

15:00 horas

Estando en casa comiendo, nos llega un email con el lugar asignado para tocar esta tarde. Como se preveía, nos toca un punto en la concha de la concha (como diría un argentino), es decir, al final del paseo donde apenas pasa nadie. Además del punto, te asignan un horario, y solo podemos tocar de seis a ocho de la tarde.

La verdad que no se entiende muy bien porque existe esta manía de penalizar al artista de calle (la multa es de entre 601 y 3.000 euros si te saltas la normativa) y más en el caso de un grupo que tiene una acogida buenísima siempre que toca en este festival y que hace una música que está súper acorde con lo que aquí está sucediendo.

18:00 horas

Tras un rato de obligado descanso, vamos para el sitio donde nos obligan a ponernos y comienza el periplo de encontrar la placa (también existe una placa que marca el lugar exacto donde te tienes que poner y de la cual no te puedes mover) con el número que nos corresponde, y que no mide más de 10 centímetros. Después de unos 20 minutos mirando al suelo como si estuviéramos buscando algo que se nos ha caído de los bolsillos, encontramos la plaquita de las narices y empezamos a tocar.

La diferencia con los pases de ayer es abismal. El lugar está muy abierto y encima pasa una carretera justo al lado, con lo que los instrumentos se oyen mucho menos y se mezclan con el ruido de los coches.

Obviamente, el resultado es bastante malo en cuanto a público y gorra (aunque nos vuelve a felicitar un montón de gente que extrañada nos pregunta que por qué tocamos aquí y no en el centro), y antes siquiera de apurar las dos horas que tenemos, paramos de tocar y nos vamos para el centro a hacer pases “clandestinos” de 20 minutos.

Cómo en el caso de Hondarribia y Vitoria, no es ganas de saltarse la ley ni de delinquir, simplemente lo hacemos porque para nosotros es un esfuerzo enorme tocar y que no tenga apenas resultado nuestro trabajo. No podemos considerar la música un delito por más que así lo piensen algunos y es nuestra forma de ganarnos la vida.

20:00 horas

Hacemos un par de pases cortos y decidimos parar antes de seguir tentando a la suerte. Además a las 9 empieza el concierto de la mítica Gloria Gaynor (la de “I will survive”) en el escenario de la playa y queremos verlo.

Tras pasar más sudores que en verano en Sevilla a las cuatro de la tarde, conseguimos encontrar aparcamiento en un parking y nos vamos para el concierto.

22:00 horas

Lo pillamos empezado y nos toca ponernos como a un kilometro del escenario. Aún así el ambiente es espectacular y el escenario es una de esas cosas que uno tiene que ver al menos una vez en la vida antes de morirse. A pesar de que el sonido no es muy bueno desde donde estamos, nos echamos unos bailes a ritmo de música de los 80 y la gozamos un rato con la amiga Gloria y la pedazo de banda que lleva.

Después de ese concierto nos vemos otros dos más, uno en un escenario pequeño junto al”Kursaal” y el que cierra el día de hoy el festival en el escenario grande. Una buena forma de compensar un poco la decepción que ha sido el día.

02:00 horas

Vuelta a casa para descansar y rezar porque la lotería de los permisos nos depare algo mejor para mañana.

Día 25

12:00 horas

Nos juntamos todos tras desayunar cada uno en su casa en la “la plaza del caminante”, una plaza que está en pleno centro y por donde nos hemos dado cuenta estos días que es por donde más gente pasa y donde mejor se nos ha dado la cosa (exceptuando la hora del vermut el domingo en calle Cuchillerías).

Aunque los días previos hacía un calor que parecía que no habíamos salido de Extremadura, hoy todo vuelve a la normalidad del norte y se vuelve a llenar el cielo de nubes. En realidad para nosotros es mucho mejor así porque te permite tocar sin estar al borde del desmayo constante.

Se nota en las calles que es miércoles y que ya no hay festival de Jazz. Apenas pasa nadie por nuestro lado, y después de un rato tocando decidimos dejarlo, ir a comer temprano y salir para San Sebastián pronto.

16:00 horas

Lo de pronto en nuestro caso es un término muy relativo y por más que haya voluntad, hay una fuerza invisible que nos impide hacer las cosas con rapidez.

Terminamos de comer, reposamos un poco la comida, y pasamos a recoger las maletas por las tres casas para intentar llegar a Donostia a las 6, hora a la que hemos quedado con el dueño de la casa en la que nos quedaremos las cuatro próximas noches.

A pesar de no haber sido un éxito a nivel económico y de público, nos vamos de Vitoria con un gran sensación de felicidad (y de pesadez de estomago) gracias a lo increíblemente bien que nos ha tratado la gente por aquí y a que hemos podido descansar. Sin duda, ha sido lo más parecido a estar en casa que hemos tenido en toda la gira.

19:00 horas

Para variar llegamos tarde, pero llegamos, a nuestro siguiente objetivo: el Festival de Jazz de San Sebastián. Para nosotros hacer el fin de gira aquí no es casualidad, ya que la banda (con sus diferentes componentes) lleva viniendo los últimos cinco años y siempre ha sido un lujazo tocar en esta ciudad y en este festival.

Hacemos una visita rápida a la casa para recoger las llaves y dejar nuestras cosas, y salimos para el centro antes de que se nos vaya la tarde y no podamos hacer ningún pase.

20:00 horas

Las nubes que nos daban los buenos días esta mañana venían cargaditas de agua y la están soltando ahora, y por lo visto tienen para toda la semana, lo cual no nos supone un problema porque, gracias a ser ya medio veteranos por aquí, conocemos varios sitios techados para tocar donde se da siempre de maravilla. Siendo así, Jesús nos deja directamente en la “plaza del buen pastor” donde hay unos soportales y mucha gente siempre pasando ya que está ahí la catedral y además está al lado la playa de la concha y la zona de tiendas.

Rápidamente desplegamos la cacharrería y antes casi de que podamos dar un “DO”, ya tenemos un montón de gente expectante a nuestro alrededor.

Cuando estamos acabando el primer tema, vemos que el corro es inmenso y casi no cabe nadie más dentro de los soportales; esto es lo que nos hace volver aquí cada año y lo que nos da motivos para seguir creyendo en que vamos por el buen camino.

Cada canción es aplaudida a rabiar y antes de empezar la siguiente la gente viene en tropel a aportar en la maleta lo que cada uno considera.

Hacemos un primer pase de 6 temas, entregándonos al 100% y a todos se nos queda una sensación increíble en el cuerpo por la adrenalina soltada y por el arrope de la gente. Que gusto tocar así.

Tras parar un rato, hacemos un pase más en el mismo sitio y después nos movemos para otros soportales en “Plaza Constitución”. En ambos, la respuesta es parecida a la del primero, y con el subidón en el cuerpo, nos vamos a tomar una cervecilla para festejarlo antes de ir a casa a descansar.

23:00 horas

El último de los alojamientos del viaje, es una casa bastante grande, con dos baños (muy importante en estos casos y casi lo primero que miramos al entrar) y no muy lejos del centro (a unos 10 minutos en coche). Eso sí, como en todos lados en esta ciudad, tenemos que dejar el coche en zona azul y además el máximo por zona es de hora y media, con lo que tocará madrugar mañana para moverlo.

Día 24

Como decíamos ayer, el blog de hoy es un poco peculiar y tiene alguna sorpresilla. De entrada, decidimos tomarnos la mañana libre para descansar y sobre todo para no forzar demasiado la máquina y nuestras propias energías. El que es músico (y en general el que se expone a un público de manera habitual) sabe que es mucho más cansado tocar cuando apenas te está viendo nadie y tienes la sensación de que las cosas no fluyen cómo deberían.

Aunque, como os contábamos estos días atrás, las cosas no han salido mal del todo tanto en Vitoria como en Bilbao, la cantidad de gente que se ha parado a vernos y acompañarnos en el show ha sido más bien poca.

Por todo ello, decidimos guardar fuerza para tocar los próximos días y para lo que se nos viene esta noche…

El amigo de Jesús, y ya de todos, del que hemos estado hablando estos días (Juanfran), pertenece a una sociedad gastronómica y Jesús le convence (aunque no fue muy difícil porque es un crack y estaba encantado con la idea) de que hagamos una cena-homenaje en su sociedad.

Durante la tarde, mientras la banda hace algunos pases en el centro de Vitoria, Jesús, Juanfran y Nerea (su mujer y otra pedazo de persona), se van a comprar para prepararnos la cena y que los músicos lleguemos a mesa puesta.

21:00 horas

Cuando llegamos al sitio parece que hacemos un viaje atrás en el tiempo ya que la sociedad se fundó en 1979 y guarda gran parte del decorado y mobiliario original. Nos reciben con unas cervecitas heladas y con un pedazo de plato de morcillas en salsa de tomate. Además de eso el menú consta de patatas al horno aliñadas con aceite, ajo, cebolla y romero, chuletón de ternera al medio para compartir y una ensaladas riquísimas. Imaginaros nuestras caras llevando 23 días comiendo a base de bocadillos, pasta y dos días arroz con verduras. Los ojos se nos salen de las cuencas y como niños el día de reyes, flipamos en colores con todo lo que hay puesto encima de la mesa.

La cena dura 3 horas entre risas, cervezas, vino y hasta postre y chupito de licor café casero. La barra de energía se nos carga hasta el máximo y salimos del sitio con la sensación de ser personas nuevas. Además de Juanfran y Nerea, en la cena nos acompañan otros dos amigos vitorianos de Jesús, Aitor y Thais (los cuales también nos ofrecieron su casa para dormir o pegarnos una ducha si nos hacía falta), una gente maravillosa y que nos demuestran una vez más que el mito de que los vascos son fríos es totalmente falso. Desde aquí un millón de gracias y un abrazo gigante de parte de todos. Tenéis las puertas de nuestras casas abiertas para lo que queráis.

01:00 horas

Hora de irse a dormir que mañana, previa tocata por la mañana en Vitoria, salimos para San Sebastián.

Día 23

12:00 horas

Decidimos ayer, por el tema de no forzar mucho en Vitoria por aquello de no tener permiso y por aprovechar ya que estamos cerca, ir a Bilbao a ver qué tal se da la cosa.

La idea era salir pronto pero como ya sabéis, es algo que nos cuesta mucho, y eso que ahora tenemos tres casas enteritas para nosotros para poder organizarnos, pero somos asina jejeje.

Después de un ratito de carretera (se tardan como 45 minutos) llegamos a Bilbao y lo primero que nos llama la atención es el calor asfixiante que hace. 40 grados, marcando una de las máximas de España y sumándole la humedad que hay aquí por la ría y la proximidad del mar, convierten la atmósfera en casi irrespirable.

Se hace realmente difícil estar por la calle y eso se nota en la poca gente que hay. Vamos a la zona del museo Guggenheim y vemos que hasta la escultura del perrito hecho con flores que está en la puerta, tiene la lengua fuera del calor que hace. Lo intentamos con un pasecito pero nada, es imposible.

Visto lo visto recogemos los cacharros y nos vamos a Getxo a la playita.

15:00 horas

Comidita mu rica sentados en un parque a la sombra de un árbol, bañito en el mar (que daba pena y un poco de asco verlo la verdad, lleno de una espuma rara así como marrón tirando a negra. En la misma orilla hay varias fábricas y tiene toda la pinta de que lo que sueltan dichas fábricas, va a parar ahí), helado y vuelta para Bilbao a ver si encontramos a alguien más con la caída del sol y la salida de los trabajos.

18:00 horas

Aunque sigue haciendo un calor insoportable, vamos a una calle peatonal donde da la sombra en toda la calle y nos ponemos al lio a aprovechar lo más que se pueda antes de volver a Vitoria.

Hacemos varios pases y la verdad que la acogida es medio rara, la gente sí que echa dinero en la gorra (maleta en nuestro caso) pero apenas se para nadie, por lo que no se forman los míticos corros a nuestro alrededor que tanto nos gustan y que tanta energía nos dan.

A pesar de todo eso, cuando hacemos el primer descanso vemos que no se ha dado mal (económicamente hablando), y tras parar un ratito para beber y mojarnos las cabezas, damos un segundo pase.

Aunque esta vez sí que se monta algún corrito, el ambiente es muy parecido a la tocata anterior.

Viendo que el día no da para mucho más, la mejor opción en estos casos es aprovechar para irse a casa pronto y descansar.

21:00 horas

Viaje de vuelta, reparto con la furgo por cada una de las casas y a dormir que se nos viene por delante el festival de jazz de San Sebastián y ese sí que va a ser gordo.

La idea para mañana es quedarnos por Vitoria otra vez y por la tarde hay preparada una sorpresilla.

Día 22

Antes de entrar en detalles concretos del día, hoy toca volver a hablar lamentablemente del tema de los permisos para tocar en la calle. Como decíamos ayer, una de las ideas de venir aquí es porque tenemos gente que nos lo gestionaba. Es un tema complicado porque en las ciudades donde es obligatorio sacarlo (la mayoría), sigue cada una su criterio y no sabes nunca por donde te van a salir. El criterio de Vitoria es qué; tienes que pedirlo con entre 10 y 7 días de antelación, especificar las horas, los sitios, instrumentos, el volumen, dar copia de los dni y pagar una tasa en función de las horas que quieras tocar. Para ello tienes que rellenar una solicitud y después te envían (o no) el permiso a casa.

Esto lo estuvo gestionando un amigo de Jesús (al que le mandamos un abrazo gigante así de parte de los 7 por todo lo que se ha movido), el cual rellenó dicha solicitud, con nueve días de antelación y al que le dijeron que le llegaría en los próximos días, que era un mero trámite.

Pues bien, ese mero trámite nunca se produjo, y a pesar de que nuestro colega Juanfran (así se llama el chaval) estuvo yendo los 3 días previos a nuestra llegada a la oficina a preguntar, no pudimos conseguir el permiso para tocar. Además de eso, le comentaron que en caso de que decidiéramos tocar, la policía podría multarnos con entre 601 y 3.000 euros además de requisarnos los instrumentos.

Jode mucho (por decirlo de manera suave) y mina mucho la moral, cuando intentas vivir de lo que te gusta hacer, y además aceptas y pasas por todos los filtros que te piden, y ves que hay gente a la que le da igual regular de verdad el arte de calle. Porque la sensación que nos queda después de lo sucedido aquí en Vitoria es que no quieren regularlo, lo que quieren es que no toques en la calle, esa es la verdad.

Aun así…vamos a probar. Lo de la multa asusta pero en general la policía no multa a la primera sino que avisa y ahí siempre paramos. Y además tenemos todos los resguardos de haber pedido la solicitud que seguro que como escudo nos vale. Hemos de decir que no se trata de un tema de desobediencia civil ni nada por el estilo, es sólo nuestra forma de ganarnos el pan.

12:00 horas

Después de desayunar tranquilitos cada uno en su casa, con espacio de sobra para no atropellarse por los pasillos. Quedamos a las 12 puntuales para ir a una calle llena de bares donde el domingo es casi obligación salir al vermut.

Conseguimos reunirnos los 7 puntuales a las 12:30 (justo como habíamos dicho jejeje) y con los instrumentos al hombro vamos al lío.

Es una calle estrechita y peatonal (Calle Cuchillerías para el que conozca Vitoria o quiera venir) y llena de gente. Además hoy hace un día perfecto de sol, cosa a la que no están muy acostumbrados por aquí arriba, y se respira fiesta en el ambiente.

Formamos un corro en menos de 30 segundos. La gente bailando y cantando desde el primer tema, de nuevo los dueños (y camareros) de los bares nos sacan jarritas de cerveza fría y con este panorama, se da el mediodía de lujo.

Cuando paramos de tocar un montón de gente viene a sacarse fotos, preguntar que de donde somos, se ponen súper contentos cuando les decimos que somos de Extremadura (ya que uno de cada tres vitorianos desciende de extremeños), nos invitan a mas cerveza, risas, más charlas y así llega la hora de ir a comer (a las cuatro de la tarde).

Vamos todos juntos a una casa, compramos un par de pollos asados (un lujo en nuestra dieta) y siestita después, que entre la birra, la comida y el sol andamos medio alelados.

18:00 horas

Nuestros amigos de por aquí, nos comentaban que siendo domingo lo mejor para tocar era el mediodía, y que por la tarde, y más con la temperatura que hay, iba a estar complicado. Por otra parte, nuestro querido Juanfran nos comenta que son las fiestas de su barrio y que le preguntó al del bar de debajo de su casa que si podríamos tocar allí en su terraza. Le puso algún video y al tipo le encantó la idea. Comentó eso sí que a partir de las ocho y media o nueve que es cuando más gente hay en el bar. Con esos datos encima de la mesa, decidimos ir a probar al centro un rato a ver si rascamos algo, y a eso de las 8 tirar para el bar. Efectivamente, como nos habían comentado, las calles del centro no están muy transitadas, aun así, pasa gente a la que le encanta lo que ve y oye y se queda a ver el pase completo.

21:00 horas

Llegamos al bar y la verdad que esperábamos otra cosa. La terraza no es muy grande y no hay mucha gente. Nos llevamos una pequeña decepción que sumada al cansancio nos hace plantearnos si será mejor tocar o irnos a descansar para afrontar el día de mañana con más fuerza. Después de un rato de debate, decidimos qué mínimo hay que saludar al dueño (el cual le dijo a Juanfran que podíamos tocar y pasar la gorra pero no comentó nada de pagar, solo dijo que a lo mejor podría hacer algo) y allá vamos. El chaval se muestra entusiasmado con la idea, nos dice que la bebida y algo de cena corren de su cuenta y (de nuevo) que a lo mejor nos podría dar algo. Ya que estamos aquí, que los colegas de los colegas nos han venido a ver y que no tenemos ninguna alternativa mejor, decidimos hacer un pasecito de unos 10 temas. Al final (lecciones que la vida te da constantemente) se da mucho mejor de lo esperado. La gente que hay está entusiasmada y compran varios discos, aplauden cada canción con fuerza e incluso de algunas casas baja gente a escucharnos y bailar un ratito.

23:00 horas

Bueno está lo bueno. Día de nuevo largo e intenso. Cerramos la persiana y hasta mañana que vamos a ir a probar a Bilbao a ver qué tal se da la cosa.

Día 21

11:00 horas

Cada día vamos estando más escasos de fuerzas y ya se va notando a la hora de activarse para salir a tocar con las mismas ganas que los primeros días de gira. Los callos y heridas en las manos de Luis y Manu (bajo y percu) y las llagas en la boca de alguno de los vientos son prueba de dicho cansancio. Aun así hace falta mucho más que eso para rendirnos y que dejemos de hacer lo que más nos gusta en el mundo. Buen desayunito al sol, y vamos que nos vamos a aprovechar el día gordo del Festival de Blues de Hondarribia antes de ir a Vitoria donde pasaremos las siguientes cuatro noches.

13:00 horas

Nosotros estamos en Hendaya, pegados a la frontera con España, y Hondarribia estará a unos 9 kilómetros de nuestra casa. Pues bien, salimos dirección al pueblo y a unos 900 metros o menos de casa, nos encontramos un atascazo de coches que van todos dirección al festival. Con semejante acogida, es incomprensible que este año sea el último que se celebre pero como dijimos ayer, así es. Nos cuesta unos 40 minutos llegar. Hoy aparcar va a estar realmente complicado ósea que Jesús nos para al lado del centro un segundo para descargar a lo ejercito de los estados unidos en las pelis y se va. Hacemos un par de pases acompañando la hora del vermut como dicen aquí (las cañas en nuestra tierra) y se vuelven a dar muy bien. No tenemos noticias de la policía por lo que nos vamos contentos a comer a casa para volver temprano por la tarde a tocar de nuevo antes de que empiecen los conciertos.

18:00 horas

Como decía antes, los días y las horas de trabajo van pesando cada vez más y las siestas (las pocas que nos hemos podido echar) se prolongan más de lo habitual. Con toda la pereza nos levantamos, recogemos nuestras maletas, cargamos todo en la furgo y nos vamos a Hondarribia para hacer una última tocata antes de ir a Vitoria. Nos despedimos de nuestros majísimos caseros por estos días (un abrazo fuerte desde aquí para ellos) y salimos de la casa.

19:00 horas

Esta vez llegamos sin mucho problema. Vamos a tocar a la zona del paseo marítimo que está llena de gente paseando y tomando cervecitas en las terrazas mientras esperan a que empiecen los conciertos, y tocamos durante 2 horas (los conciertos empiezan a las 9) casi sin descanso. De nuevo se dan de 10 los pases, incluso gente que ya nos ha visto se vuelve a parar para ver el show completo, y con esa buena energía, recogemos los bártulos y nos vamos de este maravilloso pueblo. Hasta pronto “Ondarribi”.

23:00 horas

La idea de venir a Vitoria surgió durante la gira, en parte por el festival de Jazz que se celebra aquí (también de los mejores de Europa) y en parte porque tenemos familia y amigos que nos dan alojamiento y nos facilitan el tema de permisos y de movimientos por la ciudad. Durante los próximos 3 días, estaremos separados en tres grupos por 3 casas distintas, lo cual suponemos que facilitará las cosas a la hora de organizarse, ir al baño, comer, descomer, etc…ya veremos.

DÍA 20

11:00 horas

Si normalmente es difícil madrugar con tanto ajetreo diario, imaginaos después de acostarse casi a las 4…ritual mañanero (hoy casi de mediodía) habitual; “que si me ducho yo, no que me toca a mí, date prisa, no hay apenas leche…” y así un largo etc. de conversaciones simultaneas, y como por arte de magia (y de estar 20 días a centímetros unos de otros), acabamos consiguiendo organizarnos y salir a eso de las 12:30 para Hondarribia centro.

13:00 horas

La bueno de donde estamos ahora es que se tarda poco en llegar y es relativamente fácil aparcar. El pueblo hoy está con un ambientazo propio de un gran festival (lamentablemente es la última edición por cierto) y además la temperatura acompaña; sol de este rico que calienta y no quema, ni una nube, apenas viento…una delicia.

Vamos al bulevar peatonal donde estuvimos ayer, y desde el primer momento la acogida es maravillosa. Se forman bueno corros desde la primera canción, los bares nos invitan a cerveza, nos felicita un montón de gente…

Así transcurre la mañana hasta la hora de comer que volvemos a casa ya que Jesús preparó un montón de comida para estos días. Hoy cambiamos el menú de bocata por arrocito con verduras.

16:00 horas

Después de una buena comilona regada con sidra casera, nos vamos a descansar un ratito…ah no, esa era la idea hasta que nos llama el repartidor de correos que está trayendo el saxo soprano de sustitución de Pedro (no lo hemos contado pero sí, una tarde en Montreux al sacarlo de la funda, el saxo que Pedro traía, se cayó de una altura de unos 40 centímetros con tan mala suerte que algo importante se dañó y dejó de sonar bien. Esa misma noche hicimos un apaño para poder seguir pero hubo que pedir uno de repuesto) y nos dice que a las 5 lo tenemos que recoger en el centro del pueblo, ooooh, se fastidió la siesta, maldito Pedro jejejeje (en verdad es el número uno).

17:00 horas

No hay problema, hoy estamos con una buena inyección de moral y energía por lo bien que se está dando y ni siesta necesitamos.

Recogemos el saxofón y volvemos a la misma zona para tocar.

Aún hay más gente que durante el día, y de nuevo se da genial la cosa. Transcurrió así toda la tarde hasta que a eso de las 9 justo después de acabar un pase, vino una pareja de policías locales y nos dice que no podemos tocar sin permiso, pero que tampoco podemos sacárnoslo porque ya es viernes y hasta el lunes no abren. El argumento para no poder tocar es cuanto menos sorprendente; “como ya hay bandas contratadas por el ayuntamiento para tocar en los escenarios del festival, no puede haber más tocando en la calle”.

Decimos que es sorprendente porque las calles en las que tocamos están abarrotadas de gente que está encantada con lo que hacemos, de hecho, desde aquí queremos dar un millón de gracias a la gente de la sociedad gastronómica delante de la cual tocamos y que se portaron de 10, así como a toda la gente del pueblo (y fueron muchos) que vinieron a felicitarnos, a bailar, a conversar y a comprar discos, un lujo de gente de verdad.

Por eso nos parece sorprendente este tipo de ordenanzas reguladas para el pueblo al fin y al cabo, y que realmente están siendo perjudiciales para el mismo.

Por otra parte también decir que los policías que vinieron fueron muy amables y de hecho volvimos a hablar con ellos después y nos dijeron que tocáramos un poco más, hasta eso de las 10 y parasemos. Gracias también a ellos por hacer su trabajo con humanidad y empatía.

Después de esta ronda de agradecimientos (que parece esto la contraportada de un disco), seguimos contando cómo fue la tarde.

Cuando vino la policía, por solidaridad y curiosidad, se nos acercaron unas chicas que estaban haciendo un espectáculo de circo en frente nuestra y que son del pueblo.

Fliparon un poco con la historia, ya que a ellas no les dijeron nada de no poder seguir haciendo su show, y nos dijeron que seguro que si al día siguiente tocábamos no nos diría nada la policía. Y tenían razón.

22:00 horas

Dejamos de tocar puntuales para no forzar el asunto, y nos vamos a ver los conciertos que quedan antes de ir a dormir.

Vemos un par de bandas muy buenas, sonidazo el de los conciertos te pusieras donde te pusieras, unas cervecitas, unos bailes y a eso de la una a dormir que mañana hay que trabajar.